¡A Declarar La Emergencia Climática Ya!

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Cada año que transcurre es más habitual percatarnos de los violentos aumentos y descensos de las temperaturas que se registran en México y el mundo; eventos como súper huracanes, tormentas, incendios forestales, sequías, olas de calor; deshielo de los glaciares y nevadas nunca vistas por nuestra generación. Aumentan el número de “desastres naturales” que ocasionan miles de muertos, enfermos, migrantes y extinción de especies de plantas y animales, como consecuencia del innegable desastre climático.

Como la mayoría de los gobiernos del mundo, el gobierno mexicano se niega a reconocer la gravedad de la situación del clima para los próximos 10 años, ocultando sus enormes riesgos: escasez de agua potable y alimentos, epidemias, migraciones masivas, rapiña, rebeliones, genocidios y guerras; conflictos sociales, económicos y políticos. Se niega a reconocer la conexión estrecha que existe entre los desastres naturales y los eventos climáticos extremos, ocasionados por el desmedido consumo de electricidad, gas, petróleo y carbón, que hace posible el modo de vida de los ricos del mundo, y al que muchos de los mexicanos aspiramos: viajar frecuentemente en avión y automóvil; consumir cotidianamente carnes y alimentos industrializados, que para su uso, producción y distribución requieren de muchísimo petróleo.

El discurso del actual gobierno mexicano, de terminar con el neoliberalismo, se contradice al impulsar los “fetiches” del ansiado crecimiento económico: perforación de más pozos petroleros y refinerías; corredores y trenes de alta velocidad en regiones con importante biodiversidad. Se imponen las ideas de productividad y competitividad dictadas desde los países ricos, los grandes bancos y los tratados de libre comercio, que obligan a negar el origen de las grandes anomalías climáticas, –incendios en la Amazonía, Siberia, África, Australia, California y Baja California; deshielos en Groenlandia, la Antártida y los Himalayas–, registrados con una mayor frecuencia durante el último año.

Como respuesta, se suceden grandes movilizaciones en defensa del clima en muchos países, incluyendo México, durante los últimos meses; las declaraciones de emergencia climática en varios países y ciudades, son un llamado urgente del poco tiempo que nos queda, –los científicos nos dicen, que de continuar quemando combustibles fósiles con la misma intensidad, podríamos rebasar los 1.5 grados centígrados de temperatura “tolerados” antes del 2030–; pero el gobierno mexicano se niega a declararla. Actúa con gran irresponsabilidad ante el futuro de la niñez y la juventud; así como con las próximas generaciones de mexicanos. Por lo anterior, estamos en todo nuestro derecho de exigir inmediatamente la Declaración Nacional de Emergencia Climática que implique:

1.             Dar a conocer la verdad sobre la situación del clima y sus escenarios devastadores, en caso de rebasarse el límite de 1.5°C antes del 2030.

2.             Adoptar cambios trascendentales en las formas de producción, distribución y consumo de los alimentos; la energía y demás industrias.

3.             Fortalecer la producción a pequeña escala para consumo local, a partir del reconocimiento de la autonomía y la autogestión comunitarias. 

4.             Respetar las movilizaciones de los pueblos, ejidos, barrios, colonias y de la sociedad civil, para frenar los megaproyectos y; alertar lo que significa la amenaza climática en las próximas décadas para las y los mexicanos.

¡NO SE PUEDE SEGUIR POSTERGANDO POR OTRO DÍA MÁS LA DECLARACIÓN NACIONAL DE EMERGENCIA CLIMÁTICA!

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