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jueves, octubre 21, 2021
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Con 50 mil dosis de vacunas a la mano en Colombia aún falta mucho para celebrar

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La llegada de las primeras dosis de Pfizer a Colombia es apenas el inicio de un extenso proceso que enfrentará su mayor desafío cuando empiece la vacunación masiva y se logre llegar a más 7 millones de personas. Chile, el gran ejemplo a seguir en América Latina, empezó a finales de diciembre y ha administrado 1 millón 900 mil dosis.

Hace una semana Perú recibió las primeras 300 mil dosis de la vacuna de Sinopharm (China) contra el COVID-19. Su llegada se asemejó mucho al recibimiento de una celebridad. Las cámaras siguieron el avión de Air France que las traía. Grabaron todo su aterrizaje hasta que la aeronave se detuvo y abrió la bodega donde a lo lejos se veían unas cajas blancas. En la pista, el presidente Francisco Sagasti aplaudía. Después dio un discurso que algunos medios acompañaron con música de superhéroe. Luego, desde un helicóptero, siguieron grabando las vacunas por las calles de Lima.

En Colombia acaba de suceder algo similar. El Presidente Iván Duque, en compañía del ministro de Salud, recibió el primer lote de vacunas que llegaron al país. En un avión de DHL arribaron 50 mil dosis de Pfizer/Biontech. La caja fue cubierta con una bandera amarillo, azul y rojo. También hubo aplausos y discurso. Luego de las palabras de Duque, que recordó que este es un “momento histórico”, dos locutores retomaron la transmisión en vivo. (Lea Esta sería la distribución de las primeras 50.000 dosis de la vacuna Pfizer en Colombia)

Las vacunas fueron nacionalizadas en tiempo récord, como lo prometió la DIAN, y luego fueron transportadas a la zona franca donde está la bodega del Ministerio de Salud, en Bogotá. Allí hay espacio para almacenar 44 millones de dosis y un cuarto especial de congelación a donde llegaron las cajas térmicas de Pfizer. Para certificar que no pierdan la cadena de frío (requieren -70º C), cuentan con un datalogger, un pequeño artefacto que permite saber en tiempo real cuál es su temperatura. (Conozca más detalles sobre la logística detrás de la llegada de las vacunas)

En cada caja hay paquetes con 195 frascos de vacunas congeladas. Cada frasco contiene 6 dosis que, una vez se descongelen, deberán diluirse con 1,8 ml de solución inyectable de cloruro de sodio. Tras esa “mezcla”, la vacuna finalmente podrá administrarse a la primera paciente que la recibirá el próximo 17 de febrero: Verónica Machado, enfermera jefe del Hospital Universitario de Sincelejo (Sucre). Ese mismo día habrá vacunados en Montería y al siguiente en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cartagena, Barranquilla y Cundinamarca. Este gráfico muestra cómo se repartirán las dosis de este primer lote:

Cortesía Minsalud.
Cortesía Minsalud. / minsalud

Pero como le dijo hace una semanas a The Atlantic Stephen Thomas, presidente de enfermedades infecciosas de la Universidad Estatal de Nueva York Upstate, las vacunas no son, precisamente, lo que salva vidas. Lo que lo hace, advertía, es la vacunación. Y para que ese proceso empiece en Colombia de manera masiva aún falta un camino muy largo por recorrer.

Muchos actores deberán coordinar su trabajo para lograr que sean vacunadas las más de 34 millones de personas, un número con el que se alcanzaría la inmunidad de rebaño. Para que eso suceda en los próximos meses (o años) se deberán garantizar cuatro cosas fundamentales: que la vacuna llegue a todos los territorios y no se rompa la cadena de frío, que haya una infraestructura adecuada, que el talento humano esté capacitado y contratado y que los pacientes lleguen al lugar de vacunación.

Por solo poner un ejemplo, Chile, el gran líder de la vacunación en América Latina, empezó a finales de diciembre y hasta ahora ha administrado 1 millón 900 mil dosis.

El mayor desafío: la vacunación masiva

Si el Gobierno colombiano tiene suerte y las compañías farmacéuticas cumplen lo pactado, lo cual no pasó en Europa, lo que sucederá en las siguientes semanas será lo siguiente: a finales de febrero habrá en el país 192 mil dosis de Sinovac, 217 mil de Pfizer (117 mil a través de Covax) y 750 mil de AstraZeneca (a través de Covax). En marzo llegarán 2.308.000 más de Sinovac, otras 1.750.000 de AstraZeneca (por Covax) y 500 mil de Pfizer.

Esta primera etapa, cuenta Gerson Bermont, director de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud, será un proceso relativamente sencillo que funcionará como lo ha hecho el Programa Ampliado de Inmunización (PAI), que anualmente administra entre 25 millones y 40 millones de dosis en Colombia.

La meta de esta primera etapa es vacunar a 1.961.366 personas, entre las cuales están todos los mayores de 80 años y los trabajadores de la salud (y de apoyo) que estén en la “primera línea”. Aunque Bermont reconoce que uno de los desafíos es ubicar a los más viejos, espera que dentro de poco ya sepan con precisión dónde se encuentran. Vacunarlos en un puesto de salud o en casa serán algunas de las decisiones que deberán tomar las EPS.

Las clínicas y los hospitales, por su parte, deberán habilitar sus espacios para haya distanciamiento social en los cuatro puntos que deberán disponer: una zona de ingreso, una para firmar el consentimiento informado, otra para vacunar y una más para observar por 30 minutos a los pacientes y verificar algún efecto adverso. Todas tienen que garantizarlos.

Pero una cosa es vacunar a casi dos millones de personas, gran parte perteneciente al personal de salud, y otra muy distinta es llegar a más de 7 millones, como lo busca la segunda etapa. En ese punto, cuando la vacunación sea realmente masiva, es que el país se enfrentará a un gran desafío que, si todo sale como está previsto, empezará a mediados de marzo.

“En este momento los hospitales no están informando cómo van a crecer y cómo van a garantizar ese proceso de vacunación. Algunos lo han hecho; otros no. Si no tienen espacio, deben pensar una estrategia extramural que debe especificar el uso de carpas, vallas o computadores”, cuenta Bermont.

Aunque el ministerio de Salud es el que construye la ruta de vacunación, capacita al talento humano (han certificado 15 mil vacunadores de 71 mil) y se encarga del transporte de las vacunas, los alcaldes y gobernadores deben responder por gran parte de la logística en sus territorios.

“Allí es fundamental la microplaneación. La fortaleza es que quienes están encargados del PAI han hecho esa tarea por muchos años, entonces esperamos que no haya ningún inconveniente ni con la cadena de frío ni con la administración de las vacunas”, explica Bermont. “Hoy están sentados gobernadores, alcaldes, IPS y EPS para planificar cómo lo deben hacer de manera conjunta. Me han presentado planes muy interesantes; todos están con las botas puestas”.

Sin embargo, es franco: “Habrá un momento en el que esos espacios no van a ser suficientes, especialmente cuando empecemos la tercera y cuarta etapa”. Entre ambas deben ser vacunadas casi 8 millones de personas.

¿Qué hacer, entonces? La idea es que los municipios habiliten espacios mucho más amplios como escuelas y canchas de fútbol. La organización deberá ser casi milimétrica para garantizar la cadena de frío de las vacunas y que la población se acerque a esos puntos en un tiempo determinado. Otro factor clave para que el proceso sea exitoso es que haya suficiente personal contratado. No todos los departamentos, dice Bermont, lo han hecho.

“Tres tipos” de Colombia

Para diferenciar los desafíos logísticos que tiene el país, a Bermont le gusta hablar de tipos de Colombia: una urbana; otra, rural, y otra “profunda”, que no es otra que los territorios apartados. Con la primera el Minsalud espera no tener complicaciones, pues el transporte de las vacunas es relativamente sencillo y garantizar la cadena de frío no será una complicación. A excepción de la vacuna de Pfizer y de la de Moderna, para las que ya compraron más de 30 ultracongeladores, todas requieren una temperatura entre los 2 ºC y 8 ºC, algo fácil de resolver con neveras comunes y corrientes y con la utilización de hielo seco.

“Más del 70% de las vacunas compradas por el Gobierno requieren esa temperatura, así que las que necesitan ultracongelación irán, en mayor medida, a las capitales y a ciudades intermedias”, dice Bermont. Las otras serán transportadas por avión o por carretera desde Bogotá, dependiendo de la distancia que se necesite recorrer. Por fortuna, cuenta, los laboratorios tienen el compromiso de traerlas hasta Colombia. Pfizer, por el contrario, las debe dejar en los territorios donde el Minsalud se lo solicite.

La “Colombia rural” tampoco cree que sea motivo para preocuparse. Según él, los grupos del PAI ya están planificando el tiempo que tardaría para ir vereda por vereda y pronto tendrán definido el costo de esa logística. “Pero es una tarea que ellos saben hacer muy bien. Todos los años la cumplen”.

Pero ir a los territorios apartados (la “Colombia profunda”) es una labor muy distinta. Los funcionarios del PAI pueden gastar 6 días en llegar a una comunidad. A veces 10; a veces más de un mes.

Clara Bocanegra, coordinadora del PAI en el país, cuenta que esa es una tarea que ya saben hacer muy bien. Luego de coordinar una fecha con los líderes comunitarios, se arman de instrumentos que les permitan garantizar la cadena de frío. Usualmente, llevan una planta eléctrica, combustible, dos baterías, un par de paneles solares y una caja térmica con hielo seco que, máximo, permite mantener las vacunas por siete días. Para correrías muy largas, en las que deben hacer viajes por río o a lomo de mula, dependiendo si hay invierno o verano, tratan de hacer envíos por aire.

Sin embargo, aclara Bermont, el Minsalud está coordinando con la Fuerza Aérea para que la vacunación en algunos de esos puntos sea más rápida y más segura. Una vez estén allá no solo van a vacunar a los más viejos. Toda la población, a excepción de los menores de 16 años y las madres embarazadas, recibirán su dosis.

La gran pregunta es cuándo sucederá eso y cuántas dosis le corresponderán a cada territorio. En la mañana de este lunes 15 de febrero el ministerio de Salud publicó una resolución en donde detalla cuál será el camino a seguir. En pocas palabras, esa decisión se tomará de acuerdo con criterios epidemiológicos y logísticos que permitan conservar la vacuna. Si los cumple, la idea es respetar la priorización y entregarla de manera gradual. Todo dependerá, claro, de que haya suficientes dosis disponibles. Por ahora, solo tenemos 50 mil a la mano.

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