Concluye Primer Curso De Natación Para Niñas Y Niños De Asentamientos Indígenas Urbanos

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Un grupo de 80 niñas, niños y adolescentes de los asentamientos indígenas urbanos El Oasis, Pájaro Azul, Pino Alto, Carlos Díaz Infante y Carlos Arroyo, tomaron clases de natación como parte de las acciones del programa “Napawika Nochaba”.

Este programa interinstitucional cuyo nombre significa “Trabajando Juntas y Juntos”, inició en 2017 únicamente en El Oasis, pero a un año el ejercicio se ha replicado en otros más, explica la Comisión Estatal para los Pueblos Indígenas (Coepi).

A través de “Napawika Nochaba” las y los menores de edad reciben talleres, actividades deportivas, culturales, lúdicas y recreativas, así como pláticas sobre prevención de adicciones.

El objetivo es garantizar el pleno goce y ejercicio de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes que viven en los diversos asentamientos indígenas, al generar la posibilidad de que se apropien de espacios públicos en los que históricamente habían sido relegados.

Gracias al trabajo entre Coepi e instancias gubernamentales, además de los cursos y talleres, 80 infantes de los asentamientos El Oasis, Pájaro Azul, Pino Alto, Carlos Díaz Infante y Carlos Arroyo, tomaron clases de natación durante siete semanas.

Para ello dispusieron de instructores profesionales en el Parque Acuático, de la Deportiva Sur, para desarrollar nuevas maneras de aprovechar su tiempo libre al divertirse de forma sana, al tiempo que se promueve su desarrollo anímico, físico y sociocultural.

Para Oziel, un niño indígena del asentamiento Sierra Azul, el asistir por primera vez en su vida a una alberca, fue una experiencia única, que disfrutó al máximo.

“Nunca había venido a una alberca y menos había tenido una clase de cómo nadar. Al principio tenía mucho miedo, pensaba que me iba ahogar, pero los maestros siempre estuvieron apoyándonos y además jugando con nosotros. Ya espero el próximo año para seguir divirtiéndome en el agua”, dijo.

Diego, de siete años y residente del asentamiento indígena Carlos Arroyo, presumió clavados y “bucitos” aprendidos durante estos cursos: “Yo estoy muy feliz aquí en el agua, se siente muy bonito y me gusta mucho venir con mis amigos y jugar carreras. Casi nunca les ganó, pero me divierto mucho”.

Brígida, una niña Rarámuri del asentamiento Carlos Díaz Infante, compartió que lo más divertido fue aprender cosas nuevas y ayudar a los demás con las actividades.

“Antes no sabía nadar, nunca había venido a una alberca, pero ahora ya puedo hacer hasta un clavado. Ayudo a las otras niñas a aprender, porque es más fácil cuando alguien te apoya”, externó.

A las y los beneficiarios les entregaron el equipo necesario para las clases de natación, como el traje de baño, gorra, goggles y sandalias, y así cumplir con las normas de seguridad y protección.

Como parte de las actividades de cierre, personal de la Coepi organizó un convivio al finalizar el curso, en las instalaciones de la Deportiva Sur.

Esto abona en la búsqueda de políticas más incluyentes, para que integrantes de los asentamientos y colonias indígenas, tengan igual acceso que los demás niños y niñas, a la participación en actividades lúdicas, recreativas, de esparcimiento y deportivas, en un clima favorecedor de la sana convivencia, para alcanzar el pleno desarrollo.

 

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