El adiós a Felipe de Edimburgo, la “fuerza y apoyo” de Isabel II

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Los restos de Felipe de Edimburgo ya descansan -temporalmente- en la bóveda real de la capilla de San Jorge, tras las sobrias exequias que le rindió la familia real este sábado.

El ferétro del duque de Edimburgo arribó cubierto con su estandarte, evocación de sus raíces griegas y danesas. Sobre este fue colocada su gorra naval y un ramo de flores blancas que escogió la Reina Isabel II para recordar su tiempo juntos.

Los miembros de la realeza acompañaron el ataúd hasta que fue colocado en el catafalco, tras lo cual se distribuyeron por la capilla, en función de las medidas de seguridad sanitaria por la Covid-19, de ahí que la Reina se sentará sola.

Así será el último adiós a Felipe de Edimburgo

Todos los invitados se colocaron mascarilla para la ceremonia.

Previo a la ceremonia religiosa, se guardó un minuto de silencio en toda la nación en honor al duque.

El servicio fue encabezado por el decano de Windsor, el reverendo David Conner quien señaló:

“Estamos hoy aquí en la capilla de San Jorge para entregar en manos de Dios el alma de su siervo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Con nuestros corazones agradecidos, recordamos las muchas formas en las que su larga vida fue una bendición para nosotros”.

Tras el coro -de cuatro personas-, clarines de los Royal Marines y trompetistas de la Household Cavalr ofrecieron sus notas: los primeros tocaron el “Último mensaje” para dar paso a los trompetistas que tocaron la diana.

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