El Espectador le explica lo que ha pasado con el derrumbe del edificio en Miami

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Es miércoles, día de El Espectador le explica. El 24 de junio, al inicio de la madrugada, empezaron a circular videos en redes sociales que dejaban ver una escena trágica: de acuerdo con quienes los publicaban se hablaba de un edificio de 12 pisos que se había derrumbado en Miami, del temor latente porque una torre que estaba justo al lado podría correr la misma suerte y de la necesidad de querer ayudar a quienes estuvieran ahí en los ahora desaparecidos apartamentos, durmiendo cuando todo se vino abajo. Mucho se ha dicho desde ese momento y por eso en este boletín de noticias, con la ayuda nuevamente de la redacción Internacional, agrupamos una serie de textos y videos que nos ayudarán a entender mejor la situación y, sobre todo, en qué va esta tragedia que tiene los ojos de muchos países allí, pues ya se sabe que entre las víctimas no solo hay residentes sino turistas que llegaron en busca de una vacuna y algunos días de descanso. Recuerden que para entrar a fondo les recomendamos entrar a cada uno de los links que dejaremos a continuación. Comencemos.

“Una parte de un edificio Champlain Towers, en Surfside, al norte de Miami Beach, se derrumbó y quedó reducida a escombros”, decía el primer texto con el que registramos la noticia. El reporte inicial corrió por cuenta de Daniella Levine Cava, alcaldesa del condado de Miami-Dade, quien dijo que aproximadamente la mitad de las 136 unidades colapsaron. “Haremos todo lo que podamos para identificar y rescatar a los que han quedado atrapados entre los escombros”.

Dos horas más tarde la Cancillería confirmaba que seis personas colombianas estaban en el edificio y que funcionarios públicos se desplazarían hasta la zona para buscar más información y de esa forma poder hacer un llamado a los familiares. Para ese momento no eran claras las causas del colapso ni cuántas personas estaban adentro del edificio, habitado por una combinación de residentes e inquilinos a tiempo completo y de temporada, de acuerdo con la comisionada del Condado de Miami-Dade, Sally Heyman. Se empezaron a depurar cifras y se hablaba de 55 apartamentos afectados por el derrumbe y de 18 latinoamericanos entre las víctimas.

Empezaron a surgir todo tipo de teorías, pero acudiendo a los hechos y de acuerdo con una investigación publicada en medios locales, el edificio se estaba hundiendo desde la década de los 90. Se hablaba de un error estructural, de un documento con conclusiones claras: “La impermeabilización defectuosa provoca un daño estructural importante a la losa de concreto estructural debajo de estas áreas”. “Si no se reemplaza la impermeabilización en el futuro cercano, el grado de deterioro del concreto se expandirá exponencialmente”. De la llegada de rescatistas internacionales a la zona de la tragedia. Todos los detalles a continuación:

 

Para el 29 de junio sobre el medio día, “nuestros socorristas recuperaron a otra víctima. En total, el número de personas contabilizadas es ahora de 136, y 150 desaparecidos. El número de muertes confirmadas es 11”, dijo Daniella Levine Cava, alcaldesa del Condado Miami-Dade. Se sabía, para ese instante, de la existencia ya de 29 latinoamericanos de los que todavía no se tenían noticias: nueve de Argentina, seis de Colombia, seis de Paraguay, cuatro de Venezuela, tres de Uruguay y uno de Chile.

Empezaron a aparecer muchas historias, como la que contó el hijo de una pareja cubana que murió en el colapso del edificio, quien relató a CNN que sus padres “fueron encontrados juntos en su cama”. O la de Ana Ortíz y su hijo Luis Bermúdez, de 26 años, un joven con distrofia muscular que estudió artes gráficas y había creado una línea de camisetas llamada “Saucy Boyz Clothing”, quienes también perdieron la vida en el derrumbe. El esposo de Ana, Frankie Kleiman, fue reportado como muerto el lunes por la noche.

Más de 200 personas de los organismos de rescate estuvieron allí pues el colapso parcial del edificio convocó a rescatistas y expertos de todo Estados Unidos, de Israel y de México. Los bomberos, que llegaron momentos después de la caída, ayudaron a evacuar a decenas de residentes vecinos y sacaron vivo a un adolescente de entre los escombros, pero desde ese momento nadie más ha salido con vida.

Entonces nuestros colegas nos contaron las historias de los seis colombianos víctimas, el peligro al que se estaban exponiendo los rescatistas, la visita del presidente Joe Biden en el lugar de los hechos y, para sumar en medio de la tragedia, la llegada de una tormenta que complica las labores de rescate y seguridad de los equipos de socorro.

Ya, para el 3 de julio, la decisión de demoler el edificio que se mantenía en pie estaba tomada, a la par se reportaban 22 muertos. La demolición “solamente llevará a una mínima interrupción” de las tareas de búsqueda de supervivientes, aseguró el gobernador Ron DeSantis. Pero la duda se encaminaba en que con la demolición se pusiera en riesgo la vida de los posibles sobrevivientes, así que había que tener claro el cómo se haría.

La respuesta fue rápida: por medio de una implosión usando explosivos para evitar que caiga de manera descontrolada con los vientos y lluvias de la tormenta tropical Elsa. Lo que vino a continuación fue el trabajo de un grupo de especialistas encargado de perforar agujeros y poner allí explosivos alrededor del bloque que siguía en pie. “Tala energética” se llama el método de demolición y utiliza pequeños dispositivos de detonación, basando la caída en la fuerza de la gravedad. La demolición estaba en manos de BG Group y de Controlled Demolition Inc, compañía que ha sido descrita como una de las “mejores en la industria”.

Nos contaba la redacción Internacional que “con el bloque abajo, los servicios de emergencia podrían acceder al área del garaje, un foco de interés para la investigación y donde se cree que todavía puede haber sobrevivientes”. Ya, para el 5 de julio, contamos en este video lo que fue la implosión del Champlain Towers South.

Por ahora los cuerpos de rescate siguen en la búsqueda de los desaparecidos mientras las autoridades de la zona empezaron una campaña urgente de inspección a otros condominios con más de 40 años de antigüedad y de más de seis pisos de altura. Pero las medidas van más allá: se cree que hay una “debilidad en el sistema de inspecciones de edificios en todo el estado de Florida”, dicen nuestros colegas de la sección Internacional, pues no se estarían haciendo pruebas de salinidad e imágenes magnéticas porque el estado no las exige. Hasta el momento ya se sabe que, por lo menos, cuatro edificios de características similares a las del Champlain Towers y que están en la misma área, aparecen en la lista de los que necesitan reparaciones.

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Y hoy, justo sobre el medio día, “las autoridades locales anunciaron que la cifra de muertos por el derrumbe del edificio subió a 46, mientras que permanecen desaparecidas 96 personas”. La realidad es, además, que solo 32 de esas víctimas han sido identificadas en este que ha sido catalogado uno de los desastres urbanos más graves de la historia de Estados Unidos.

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Levine Cava, alcaldesa del condado de Miami-Dade, aseguró que “la magnitud de este desastre sigue creciendo día a día desde el colapsó, nuestra comunidad y el mundo están de luto y acompañando a todas las familias que atraviesan esta impensable tragedia”. Por ahora el equipo de investigaciones está examinando un edificio cercano que fue construido por los mismos arquitectos y con los mismos materiales, y se espera que con base en esta información se logre determinar la o las causas del derrumbe, pero esto tomará semanas. ​​​​​​​

Les envío un saludo y como ustedes, esperamos que los equipos de rescate logren salvar más vidas, pero también que logren encontrar a los desaparecidos. Todos los familiares permanecen allí, atentos a cada noticia que entreguen las autoridades.  Nos despedimos con el mensaje final que no puede faltar: si les gustó este newsletter y el contenido que desarrollamos en El Espectador, invitados a formar parte de la comunidad de suscriptores. En esta labor de todos los días necesitamos compañía no solo para las críticas, que las recibimos con humildad, sino para que nos ayuden a construir un mejor país, denunciando, indagando, investigando, informando. Y no olviden dejar aquí abajo los temas que ustedes quisieran que desarrollemos en la redacción de El Espectador. Nos vemos el próximo miércoles. Hasta pronto.

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