Floricultura en pandemia: la hora de San Valentín

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Augusto Solano, presidente del gremio Asocolflores, asegura que la esperanza está puesta en el consumo de los hogares, que han encontrado en las flores otra forma de expresar los sentimientos en medio del distanciamiento social.

Cultivo de flores
Cultivo de flores / Jose Vargas Esguerra

El 2020 fue duro para todos los sectores de la economía, y la floricultura no fue la excepción. En esta entrevista, Augusto Solano, presidente del gremio exportador Asocolflores, explica que, pese a que no hubo grandes eventos, como convenciones ni matrimonios, el consumo en los hogares ayudó a recuperar las ventas; asegura que, accediendo a las ayudas del Gobierno, fue posible conservar los 150.000 empleos que generan.

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¿Cómo fue el 2020 para el sector?

La pandemia nos golpeó, nadie se ha escapado de eso. Empezamos a sentir los efectos desde antes de que la pandemia llegara a Colombia, porque desde enero y febrero se empezaron a cancelar algunos pedidos de China, Japón y Corea. Tal vez uno de los impactos más grandes fue cuando llegó a Europa y luego a Estados Unidos. Cuando llegó la pandemia acá el problema no era el mercado, sino si íbamos a poder producir. Afortunadamente, como somos un producto perecedero, obtuvimos la excepción con el compromiso de tener un protocolo estricto, porque la prioridad era la gente, los trabajadores, pues esta es una actividad intensiva en mano de obra.

¿Cómo se adaptaron?

Generamos catorce empleos por hectáreas, mientras que otros cultivos generan uno o dos. Así que hicimos un protocolo estricto, y cuando el Gobierno sacó el Decreto 666, nuestro protocolo se adaptó fácilmente. Los cultivos hicieron unas inversiones importantes en adecuación; por ejemplo, en instalaciones de poscosecha, en distanciamiento, con divisiones, en el transporte, que empezó a ser con la mitad de la capacidad de los buses, por lo que se duplicó el costo. Todo eso permitió operar. En marzo y abril, a algunas empresas se les disminuyeron los pedidos hasta en 90 % y tuvieron que destruir mucha flor; se empezó a recuperar con el Día de la Madre y de ahí en adelante vino una recuperación sólida, incluso en los meses de pocas ventas, en el verano, en el que tradicionalmente se vende muy poca flor porque en Europa y Estados Unidos cultivan sus propias flores.

¿A qué se debió la recuperación?

En esos países, la gente se quedó en sus casas; antes se iban de vacaciones y dejaban de consumir flores. En el encierro, la gente encontró en las flores una compañía, un elemento para hacer más llevadero el encierro. El impacto emocional de las flores se ha comprobado en estudios que se han hecho en Estados Unidos, por ejemplo. El más reciente estudio, de la Universidad del Norte de Florida, muestra que ayudan a combatir el estrés, y eso lo hemos visto reflejado en la compra de flores para uno mismo, en la casa. Con el aislamiento y el poco contacto con la gente, también se volvieron una manera de acercarse y expresar los sentimientos: si no te puedo dar un abrazo o estás enfermo, te mando unas flores. Y por eso también hemos visto buena demanda para San Valentín.

¿El buen comportamiento del consumo en los hogares también se ha visto en Colombia?

El 97 % de las flores que producimos se exporta; lo que queda aquí es muy poquito y ningún cultivo está enfocado en el cultivo interno, entonces hay pocas cifras y seguimiento; pero sí hemos notado en general que ha aumentado el consumo. Desde Asocolflores hemos hecho promoción de las flores, activaciones, entregando flores en ancianatos, hospitales, y algunos productores se han animado a montar operaciones para vender flores aquí.

¿Cómo terminó en consolidado el 2020?

Terminamos el año con una caída del 4 %, en las ventas, de US$60 millones. Sin embargo, hay unos segmentos que no se han recuperado, como eventos, matrimonios, convenciones y hoteles; que eran buenos consumidores y de alta calidad. Se incrementó el comercio electrónico, pero el principal problema ha sido la incertidumbre, porque es difícil planear. Ahora, San Valentín es un día supremamente importante, pero es un solo día, y flores salen todos los días. Las flores hay que mantenerlas y a los trabajadores hay que pagarles todos los días. Tenemos días y épocas en las que no se vende y la flor hay que botarla, volverla compost. Es decir, no solo no hay ingresos, sino que hay que entrar en costos adicionales. Uno hace un promedio del año y ahí se hace el balance. Ahora, es importante arrancar con un buen San Valentín, porque entonces sería probable que sea un buen año.

¿Qué implica la tasa de cambio y que San Valentín caiga en domingo?

Para las rosas, el proceso arranca tres meses antes y luego viene la parte logística, que es muy complicada. Estamos en el punto en el que las flores se fueron, pero ahí no acaba la cosa. La mayoría de esas flores llegan a Miami y de ahí salen en camión para todas las partes de Estados Unidos, con el factor de riesgo de las nevadas, como la que pasó en Nueva York. Si la nevada es muy fuerte, los camiones no llegan a tiempo a algunas zonas. Hay que esperar a que lleguen y que las paguen. Pueden no pagar porque no llegaron bien, no llegaron a tiempo o simplemente porque no quieren. Y la TRM de ahora no es la que importa, sino cuando el cliente pague dentro de un mes. Nadie paga por anticipado.

San Valentín era mejor entre semana, por la actividad en oficinas; pero en pandemia no ha habido labor en oficinas. ¿Da igual que caiga en domingo?

Domingo era tradicionalmente un día malo porque se usaba mucho mandarlas a las oficinas, y además el fin de semana la gente se va a la discoteca o al restaurante y se gastaban la plata en eso. Ahora en pandemia, que se valoran más las relaciones humanas, eso se refleja en que hemos tenido una buena demanda. Veremos si el domingo se llevan todas esas flores, por el e-commerce y porque las otras opciones (discotecas y restaurantes) no van a funcionar.

¿Cuáles son las perspectivas en 2021?

Somos moderadamente optimistas con este nuevo comportamiento, con el mayor consumo en casa. Si se mantiene y no hay problemas de transporte graves ni cierres muy grandes, podemos tener un buen año. Desde el año pasado estamos operando a mayor costo, los precios no han subido, lo importante es seguir operando. Esperamos llegar a los US$1.500 millones en ventas en 2021. En 2019, fueron US$1.475 millones y en 2020, US$1.411 millones. Tocar US$1.500 millones por primera vez es a lo que aspiraríamos si no se presentan inconvenientes.

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