Lo que dejó el Congreso en tiempos de paro

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Tanto en Senado como en Cámara se vivió una carrera contrarreloj para discutir proyectos. Se aprobaron iniciativas como la “ley de comida chatarra”, pero se hundieron otras como la matrícula cero. Expertos opinan que el balance es pobre.

Tal como el año pasado, en el periodo legislativo que termina se sesionó de forma semipresencial. Aunque el Congreso sesionará tendrá extraordinarias, retomará labores de forma ordinaria el próximo 20 de julio.
Óscar Pérez

No es una novedad que la última semana de sesiones legislativas del Congreso sea un generalizado corre-corre para lograr la aprobación de proyectos. Cada quien, desde su trinchera política, encabeza todo tipo de llamados, alertas y gestiones para conseguir que su iniciativa sea agendada y no se quede sin discutir antes de que culmine el período legislativo, en este caso el que arrancó el pasado 16 de marzo y concluyó ayer, 20 de junio. Este cierre del Congreso no fue la excepción: lo que se vivió la semana pasada fueron jornadas maratónicas y disputas de todo calibre para hacerse a un cupo en la agenda de cada día, lograr aglutinar otra vez mayorías y conseguir la tan anhelada aprobación.

De tal calado fue la recta final que el Gobierno tuvo que citar al Legislativo a sesiones extras, entre hoy y mañana, pero —tal como lo establece la Constitución— en estas jornadas solo tienen cabida iniciativas específicas propuestas por el Ejecutivo, en este caso únicamente el proyecto de ley relacionado con la sobretasa a la gasolina. Lo anterior, tras un pedido de la Federación Nacional de Municipios, que instó a estudiar y aprobar la iniciativa ante el “inminente riesgo que corren los recursos que hoy perciben los municipios del país por concepto de la sobretasa de la gasolina y el ACPM”.

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Más allá de eso, a diferencia de otras oportunidades, gran parte de la legislatura estuvo marcada por una coyuntura inédita: el estallido social causado por el paro nacional, que ya completa casi sesenta días. La influencia de semejante hecho, así como ha ocurrido en otros escenarios de la vida nacional, tuvo repercusiones en el Congreso, donde proliferaron las voces e iniciativas de quienes —en el recinto donde se gestan y modifican las leyes, así como donde se hace control político al Gobierno— pretendían responder a los reclamos de las calles.

En opinión de analistas, si se mide con esa vara, el balance del Congreso es agridulce, pues si bien se hundieron iniciativas tan impopulares como las reformas tributaria y a la salud, y el proyecto que buscaba la extensión del período presidencial, otras relacionadas con la educación, el medio ambiente y el desarrollo del Acuerdo de Paz quedaron en veremos. Además, en materia de control político, aunque el ministro de Defensa, Diego Molano, fue citado para responder por los excesos de la fuerza pública durante el paro, finalmente logró conservar su cargo.

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