Los propios “bloqueos” que tienen coja la mesa para atender el paro

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Si bien el Gobierno y el Comité del Paro instalaron una mesa de diálogo y negociación, pasados casi 20 días no hay resultados ni avances. La desconfianza, el verse con desprecio y concebir al otro como enemigo explican la parálisis, según analistas.

Mientras en las calles la protesta avanza, en la mesa entre el Comité del Paro y el Gobierno se vive un genuino parón. Si bien este espacio de diálogo y concertación fue ideado para encontrar salidas negociadas que permitan hacerle frente al estallido social que hoy completa 38 días, lo cierto es que, pasados casi 20 días desde que fue instalada, la mesa sigue sin dar resultados. La situación preocupa si se tiene en cuenta que hasta ahora es el espacio más organizado y formal para atender el paro nacional. En otras palabras, se configura como la esperanza más próxima para atajar –eso sí, en el corto plazo– la crisis inédita que padece Colombia.

Si bien cada tanto, al término de jornadas que pueden extenderse hasta por nueve horas, las partes reiteran su voluntad de diálogo y disposición por avanzar, en cada uno de sus pronunciamientos se lee, entre líneas, cierto malestar. Detrás de ello hay múltiples razones, si se considera la cantidad de peticiones del Comité y el antecedente del Gobierno en la mesa para atajar el paro de 2019, cuando se sostuvo en que “no estaba negociando el Estado”. Sin embargo, hay un hecho que explica la parálisis que tiene en ascuas la mesa: los bloqueos que persisten en varias zonas del país.

Por un lado, el Comité ha defendido que los “puntos de resistencia y cortes temporales e intermitentes de vías” –como los llaman– son “posibilidades legítimas” de la manifestación y que el ejercicio de la protesta, en sí mismo, genera traumatismos. Por ello, al rechazar hechos de violencia, han reivindicado los bloqueos, destacando su legitimidad siempre que no afecten la vida, salud, integridad, medio ambiente y alimentación de las personas.

Por otro lado, para el Gobierno se convirtió casi en un punto de honor que se despejen las vías y se ponga fin a los bloqueos para sentarse a negociar. “En Colombia los bloqueos no son una manera legítima de ejercer el derecho a la protesta. Por eso, sin pedir imposibles en el ámbito de cada uno, deben desaparecer”, declaró Emilio Archila, consejero para la Estabilización y vocero del Ejecutivo en la mesa tras la intempestiva renuncia del excomisionado de Paz, Miguel Ceballos, quien salió en búsqueda de su aspiración presidencial.

El presidente Iván Duque aseguró ayer que “los bloqueos no son un tema de negociación, no son un tema de trueque, ni mucho menos de transacción. Tienen que ser rechazados por todos”. En respuesta, el Comité sostuvo que ha promovido un “desescalamiento de los puntos de resistencia” y que se han suspendido al menos 40 bloqueos, que han sido verificados por Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal (mediadores en la mesa). No obstante, reclaman que, además de que el Gobierno persiste con la militarización de algunas ciudades, el Ejecutivo busca un “desgaste” de la movilización y la apuesta es dilatar el espacio de conversación.

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