Mier-Hicks experimenta ser un Cristóbal Colon.

244

El ingeniero mexicano Fernando Mier-Hicks siente algo parecido a lo que probablemente experimentó Cristóbal Colón.

Y es que puede decir que habita en un nuevo mundo. Su cuerpo permanece en la Tierra, pero sus ideas viven en Marte en la forma del róver Perseverance y el helicóptero Ingenuity que llegaron en febrero a aquel extraño lugar y ya impusieron récords, incluyendo la realización del primer vuelo controlado en otro planeta.

El empleado del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y egresado del Tecnológico de Monterrey sostuvo ayer una plática con la comunidad de esta institución educativa, en la primera edición del webinar “Curiosity Lab. Engineering Minds”.

“Estamos ayudando a la humanidad a ser exploradores, digamos el equivalente a ser Cristóbal Colón hace cientos de años. Entonces, es un sentimiento muy bonito ver, por ejemplo, imágenes que vienen de Marte, que es la primera vez que vemos ese lugar”, expresó.

“Ayudar también a responder la pregunta de si estamos solos (en el cosmos) sería muy interesante, (así como) ayudar a poner las primeras botas humanas en (el Planeta Rojo)”.

El nacido en Aguascalientes en 1989 estudió, además, ingeniería aeroespacial en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Tuvo la asignación de probar los sistemas del Perseverance, incluyendo el funcionamiento del brazo robótico. Asimismo, contribuyó a generar un simulador que recrea la presión atmosférica, la temperatura y la gravedad marciana, elementos esenciales para asegurar que el Ingenuity alzara el vuelo en aquellos enrarecidos aires.

Perseverance cambió paradigmas, agregó. Los robots que arribaron antes al cuarto planeta del Sistema Solar cargaron con equipos científicos, como el microscopio y el espectrómetro.

“(Pero) ya llegamos al límite de esta cuestión. Los instrumentos ya no pueden caber en el robot, entonces ahora vamos a cambiar y Perseverance va a preparar un poquito de Marte y nos lo va a regresar a la Tierra.

“Va a empezar a taladrar rocas en Marte y va a sacar boquetes de piedra más o menos del tamaño de un dedo. Va a meter éstas a su panza. En su panza tiene una máquina básicamente enlatadora que las sella en un tubo de metal. Esto lo vamos a repetir 37 o casi 40 veces”.

Mier-Hicks abordó, también, las dificultades de estudiar en el extranjero y cumplir el sueño de trabajar para la agencia espacial estadounidense.

“Es el deseo de llegar a donde quería llegar”, señaló.

“En el primer verano en que apliqué a una estancia de investigación no fui aceptado a ninguna. Fue un golpe algo fuerte, es como ‘no me quieren’. Pero, bueno, usas ese mismo deseo y empeño para ponerte las pilas y aplicar (otra vez)”.

Mier-Hicks preguntó: “¿qué voy a cambiar?”. Participó, triunfó en competencias de robótica y ganó la oportunidad de entrar a las instituciones que admiraba.

El encuentro estuvo moderado por Alejandra Molina, decana asociada de Escuela Digital y Posgrados del Tec.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here