No al albazo en el proceso de elección de Director de la FAUNAM

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A las comunidades académicas y universitarias del país, y a la opinión pública en general:

Otra vez la corrupción y los pactos opacos entre los altos mandos de instituciones públicas y privadas en el país demuestran ser una pandemia que azota a nuestra nación. Por ello, se hace un deber cívico exponer cualquier acto de este tipo.

En este caso le está tocando a la Facultad de Arquitectura de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, un descarado e indecente intento de las autoridades de sabotear el trámite democrático que significan las elecciones para nuevo Director de dicha Facultad.

Esta transición requiere una serie de procesos inclusivos, que permitan a toda la comunidad de la Facultad un debido conocimiento y análisis razonado de las diversas propuestas de candidatura, para que aquellos que quieran postularse armen y den a conocer su oferta de la mejor forma y en igualdad de condiciones, y reciban apoyos inteligentes, reflexivos y racionales, a su vez escuchando voces y demandas de los grandes grupos mayoritarios que componen la base de la institución.

Sin embargo, en condiciones pandémicas, totalmente irregulares y desfavorables, la Rectoría de la UNAM lanzó una “apresurada” convocatoria con matices “extraños” por llamarle de algún modo:

La Convocatoria  plantea un proceso temporal que va del 16 de enero al 20 de febrero del 2021 concluyendo el ciclo escolar, en periodo intersemestral y con las instalaciones universitarias cerradas por el semáforo del COVID.

El viernes 29 de enero concluyen las clases y hay dos semanas de exámenes que forman parte de un eufemísticamente llamado “periodo intersemestral”, en realidad un PERIODO VACACIONAL que termina el lunes 22 de febrero del 2021.

Es decir, la Rectoría pretende que buena parte del proceso, del 29 de enero al 19 de febrero del 2021, se desarrolle en semáforo rojo, en vacaciones y sin la presencia de docentes, alumnos y trabajadores administrativos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Por si quedaba duda sobre lo turbio del asunto, los resultados serán entregados un día sábado, el 20 de febrero del 2021.

Todo esto es una maniobra que, lejos de ser “hábil”, expone sin escrúpulos el deseo de dejar fuera a la comunidad de una decisión democrática, aprovechando la falta de presencialidad tanto física como académica-virtual.

No hay que ser un gran analista político para darse cuenta de esta vehemente intención  cupular de comprimir los tiempos al máximo, estirando la legislación a niveles groseros, para lograr a toda costa que haya una nueva Dirección antes de que la actual se retire.

Un proceso que por lo general toma hasta dos meses se reduce artificialmente a unos cuantos días hábiles para reprimir a discreción el derecho de la comunidad de la Facultad a formar parte de un asunto que le compete en todos los niveles.

¿Cuál es la prisa? Es la pregunta clave. Algo nos dice el que en la instancia llamada Colegio Académico de la Licenciatura en Arquitectura (CALA) el actual Director haya hecho referencia a que toda propuesta de Plan de gobierno para candidaturas a la dirección debería incluir un proyecto ya validado de antemano por Rectoría sobre un edificio adyacente a la “polémica” –por decirlo de manera amable- Unidad de Posgrado, conocida como “la Dona”, que además implica otra depredación más a la zona de reserva ecológica de la UNAM. Es muy grave que haya un acuerdo cupular con una directora o director ya elegido con fines de “business”, para lo cual se está armando un montaje descarado que apela a la ausencia, el conformismo y a prebendas prometidas –tanto para incautos como para “colmilludos”- en aras de una imposición de pésima cosmética.

En cualquier caso, ensuciar una transición de poder tan cara y sensible para TODA la comunidad de la Facultad de Arquitectura es una comisión grave que lesiona la democracia y la transparencia, para que esta institución siga siendo más bien un centro de negocios con “servicio” de enseñanza universitaria, muy cuestionable por cierto.

Entiéndase que es un ASUNTO DE INTERÉS PÚBLICO. La Facultad de Arquitectura de la UNAM ha sido –y en este momento lo está siendo de manera más lesiva y cínica que nunca- un laboratorio de prácticas antidemocráticas, representativo de la UNAM entera y de TODO el país.

Si se unen voluntades y este asalto a la democracia y la ética universitaria se detiene, se sentarán antecedentes para futuros intentos de impunidad. A nadie realmente comprometido con la democracia, la justicia y la transparencia, le puede resultar indiferente un atraco que mañana podría replicarse en su propio ámbito de interés

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