Obra publica con evaluación …no ocurrencias

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Maru Campos domingo, 25 abril 2021 | 05:00

En la historia política de nuestro país, hemos visto una y otra vez cómo los gobernantes que recién llegan al poder suelen reprobar las obras y proyectos emprendidos por el gobierno anterior, especialmente cuando éste era un adversario público.

 

Esta actitud genera un costo elevado para la ciudadanía. Además de resultar en inversiones desperdiciadas, obras inconclusas y proyectos fallidos; este tipo de acciones inhiben la continuidad en la buena política pública, la cual es uno de los elementos más importantes para producir obras y bienes a largo plazo que generen un auténtico progreso social.

A lo largo de mi caminar por la política, he aprendido que la obra pública no es sólo concreto y varilla, es cambiar vidas. Con proyectos bien planeados y bien ejecutados no sólo se transforman las ciudades, se transforman las realidades de las personas. Con vialidades eficientes, con infraestructura segura y con espacios dignos.

Un puente peatonal puede ser la diferencia para la llegada con bienestar de una madre de familia a su hogar. Una avenida bien planeada puede ser la diferencia para que una ambulancia llegue a tiempo, y salvar vidas. La buena infraestructura del transporte público es un importante indicador de la calidad de vida de los habitantes de una ciudad.

Por ello, la buena planeación, el diálogo ciudadano, y la continuidad de la obra pública, son los ingredientes indispensables para lograr el bien común.

Todo nuevo gobernante se enfrentará siempre a esta disyuntiva: ¿le doy continuidad o no a lo que mi predecesor no pudo concluir? La respuesta es simple: se tiene que evaluar, pero sin prejuicios y sin ocultas intenciones electoreras. Por ejemplo, tenemos el infame caso del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; el problema no es sólo que se haya cancelado, el problema es que su cancelación obedeció a las razones incorrectas (o mejor dicho, a la sinrazón).

Por eso, una virtud de todo buen gobernante siempre debe ser la correcta evaluación. Una evaluación realizada de la mano de los expertos y de la ciudadanía. Se trata de saber escuchar, prestar oído para descubrir si las obras no terminadas por el gobernante anterior fueron ocurrencias impulsadas por motivos equivocados, o si verdaderamente existe la certeza de que impactarán de manera positiva en la vida de la gente.

Una cosa debe quedar muy clara, la decisión de continuar o no la obra inconclusa de la anterior administración nunca debe recaer en los prejuicios o conflictos personales del nuevo gobernante y su antecesor, sino en un interés auténtico por la dignidad humana y el bien común.

En la campaña que encabezo para llegar a la gubernatura del Estado de Chihuahua, he recibido una y otra vez esta interrogante, especialmente con respecto a la gran crisis de obra pública en la que se encuentra Ciudad Juárez. Con mucha razón, los juarenses están cansados de las continuas molestias ocasionadas por las interminables obras en construcción. Es natural que se expresan preocupados por lo que va a pasar con su ciudad luego de terminar la administración actual.

Mi respuesta para Juárez y todos los municipios del Estado es la siguiente: NO A LAS OCURRENCIAS, SÍ A LA PLANEACIÓN Y EVALUACIÓN CONJUNTA.

No es el momento de hacer compromisos para los que no estamos preparados, es el momento para establecer esa alianza ciudadana que nos llevará a tomar las mejores decisiones por esta ciudad que tanto le ha dado al Estado y al país.

Y lo mismo para todos los municipios del Estado. La única estrategia eficaz para desarrollar la obra pública, es la de tomar las decisiones juntos. Por ello, de lo que se trata, es de forjar canales de comunicación sólidos y cercanos, de sentarnos con la gente de cada ciudad, de cada comunidad; explorar juntos las necesidades y, más importante, las soluciones a sus problemas.

ntos concluimos que estas obras son lo mejor para los juarenses, entonces daremos continuidad; si, por el contrario, concluimos que fue un error haber emprendido estos proyectos sin una mejor dirección, entonces encontraremos juntos alternativas, pero siempre anteponiendo el bienestar de la gente, buscando la forma de que dicha alternativa genere las menores molestias posibles para los ciudadanos; y sobre todo, que sean proyectos que culminen con un desarrollo integral de la ciudad.

El proyecto que tengo el honor de encabezar siempre ha trabajado y siempre trabajará con la plena consciencia de que el dinero público es de los ciudadanos, y un buen gobierno debe invertirlo con la responsabilidad de regresarlo a ellos en servicios públicos eficientes, en obra pública funcional, en seguridad pública… en pocas palabras, en un entorno más feliz.

El distintivo de nuestro proyecto siempre será decidir juntos, especialmente en un tema tan importante como lo es el desarrollo de la obra pública del Estado. Juntos, sí podemos forjar las ciudades y comunidades que nos hagan sentir orgullosos; juntos, sí podemos transformar vidas de miles en todo nuestro querido Chihuahua.

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