Qué pasó con la decisión de volver a la aspersión aérea con glifosato

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El Espectador le explica qué pasó con la decisión de volver a la aspersión aérea con glifosato para combatir el narcotráfico en Colombia.

Es miércoles, día de El Espectador le explica. Hoy, en medio de un día de protestas, de paro nacional, de críticas profundas a la nueva reforma tributaria de este gobierno que ya empezó su trámite en el Congreso, de un grito que busca justicia ante tantos asesinatos y masacres, justo en un país que cruza por uno de los momentos más duros de toda la pandemia queremos invitarlos a visitar www.elespectador.com para que allí puedan conocer todos los detalles que, con un trabajo juicioso, nos han venido contando nuestros colegas de varias secciones, minuto a minuto. Pero también queremos invitarlos a hacer una pausa para leer este boletín dedicado a explicar qué es lo que está sucediendo con el glifosato en Colombia, un tema de vital importancia, por un lado, porque obliga al país a girar su cabeza a la ruralidad, a esa otra nación que parece olvidada y donde no llega el Estado pero sí los violentos; y por el otro, donde escuchamos la posición del gobierno del presidente Iván Duque sobre la necesidad de usar este químico como una de las acciones para combatir la base del narcotráfico: el cultivo de hoja de coca. Para poder escribir este newsletter le pedimos ayuda a la sección Judicial, al equipo de Nacional y, sobre todo, al grupo de Colombia2020 quienes frecuentemente viajan al terreno para conocer, a viva voz, la realidad que muchos desconocen desde la silla del escritorio en Bogotá. No olviden entrar a cada uno de los links que dejaremos a lo largo de este texto para poder entender mucho mejor la realidad de la que vamos a hablar. Así que sin más vueltas, aquí vamos.

Desde comienzos de 2019 el Gobierno planteó la posibilidad de usar este herbicida como una forma de atacar los cultivos ilícitos, pero la respuesta en la región fue contundente: en mayo de ese mismo año se creó la campaña Putumayo decide, donde sus líderes y lideresas basados en el modelo de la consulta previa pretendieron que la misma población hablara sobre esa, hasta entonces, propuesta del Ejecutivo. Diez meses después la Asamblea Departamental Putumayo sentó su posición al respecto: rechazo al método de aspersión aérea con glifosato. 

Los trámites, formalmente, comenzaron el 30 de diciembre del 2019 cuando se buscó concretar una audiencia virtual por medio de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para retomar la fumigación aérea con glifosato, la misma que fue suspendida en 2017 por la Corte Constitucional. La idea, para ese momento, era que allí se revisará el Plan de Manejo Ambiental del programa de erradicación. Pero el 28 de abril de 2020 fueron varias las organizaciones que advirtieron de la inconveniencia de dicha audiencia y de la necesidad de esperar a que culminara la pandemia para, de esa forma, poder incluir a todas las comunidades campesinas en el debate. Dejusticia, Elementa, Consultoría en Derechos, Corporación Acción Técnica Social y Corporación Viso Mutop le enviaron una carta a la Anla esgrimiendo, uno a uno, los argumentos del por qué no se debería seguir adelante con dicha audiencia virtual. Un adelanto: en medio de la pandemia no se pueden hacer encuentros masivos y la solución de conectarse a una audiencia virtual en medio de la selva es prácticamente imposible en un país donde, incluso en muchos pueblos del país, son pocos los que cuentan con una buena conexión a internet.

En 2019 había 154.000 hectáreas de cultivos de uso ilícito, según la ONU. Este año se conocerá la cifra de 2020. / AFP

Es que se trata de medir cada riesgo, no solo el directo sobre la población que vive en las zonas donde se haría la fumigación, sino del impacto mismo en el medio ambiente y sus consecuencias. La realidad es que con la decisión que se tome se afectará directamente a 14 departamentos con más de 140 municipios. Así las cosas y entendiendo la gravedad de la situación, 88 organizaciones interpusieron una acción de tutela para que la audiencia virtual fuera aplazada. Eso fue el 18 de mayo del año pasado. Ya la atención del país estaba centrada en la emergencia sanitaria que trajo consigo la pandemia.  

La audiencia virtual ya tenía fecha: 27 de mayo. Pero pocos días antes, el 18 de mayo, nos enteramos de que un juzgado de Pasto dejó clara su decisión al respeto; dos meses después reportamos el proceder que debía seguir el Gobierno por orden de un juez, el seis de agosto la Anla nuevamente convocó a la audiencia virtual y para finales de agosto, después de que el presidente Duque visitara Samaniego tras la masacre en la que fueron asesinados ocho jóvenes, Sebastián Forero, @SebastianForerr ,  del equipo de Colombia2020, escribió un análisis donde recordó que el entonces ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, había advertido que el Ejecutivo y puntualmente su ministerio estaba listo operacionalmente para reanudar la aspersión aérea de glifosato contra los cultivos de coca en el país. Fue enfático en que esta medida tendría un impacto favorable sobre las masacres pues el gobierno relacionaba el aumento de estos asesinatos con la violencia que siempre acompaña al narcotráfico. ​​​​​​​

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