¿Romper la marca de los 43 segundos? Los cronómetros de Anthony Zambrano

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Con la marca que impuso el nuevo medallista de plata olímpico de los 400 metros planos, solo 16 atletas han sido más rápidos que él en la historia. Pero él sabe que puede ser el primero.

Thomas Blanco

Thomas Blanco

Periodista
El tatuaje que tiene Zambrano en su cuello: Tokyo 2020. Ya sabía lo que venía.
El tatuaje que tiene Zambrano en su cuello: Tokyo 2020. Ya sabía lo que venía.
Archivo particular

En los Olímpicos de Río 2016 ya era candela. Clasificó con el equipo colombiano para los 4×400 metros en relevos. Y aunque acababa de cumplir la mayoría de edad, Anthony Zambrano era voltaje: días atrás venía de ser sexto en el Mundial Sub 20 de Polonia. Y un año atrás había sido séptimo en los 400 metros del Mundial de Menores que se celebró en Cali. Pero él, fachero, ya era imponenteconfianza absoluta en sí mismo, champeta, salsa choque, mirada provocadora, inquisidora. Y ruido, mucho ruido.

En las tribunas de Río de Janeiro quedó hipnotizado por un suceso inesperado. El sudafricano Wayde van Niekerk estalló los cronómetros y tumbó la marca impoluta, tan lejana, de 43,18 que tenía su ídolo, el estadounidense Michael Johnson desde el Mundial de Sevilla de 1999. Desde lejos, con mirada de asombro, Zambrano se propuso estar allí, pero en Tokio, compitiendo mano a mano junto al nuevo medallista de oro.

Y aunque la vida, como la prueba de los 400 metros, no es una carrera en línea recta, Zambrano supo reponerse de algunos recovecos, problemas de indisciplina y molestias físicas, su eterno flagelo.

“Después tuve una caída, una lesión, mucha gente habló mal de mí… pensaron lo peor, me dieron la espalda. Y cuando mi mamá me dijo que algo se puede, se hace. Volví a entrenar en 2018 y vine a callar bocas”, dijo el velocista de 23 años que reside en Ecuador, lejos de su mundo, en la rueda de prensa posterior a ganar la plata, tal vez a nivel técnico la medalla más importante en la historia del deporte colombiano.

Tampoco fue una línea recta para el campeón olímpico defensor, Wayde van Niekerk, quien en Tokio se quedó en las semifinales con una marca de 45,14, una eternidad con respecto a lo que había conseguido cinco años atrás. Porque una delicada lesión de rodilla en un partido benéfico de rugby que disputaba en la Ciudad del Cabo en 2017 lo tuvo más de un año inactivo, en rehabilitación. Un accidente del que no ha logrado reponerse para recuperar su anterior versión.

Un asiento vacío que llenó el bahameño Steven Gardiner, quien en Río, al igual que Zambrano, corriendo en los relevos de 4×400, pero ganando el bronce, se había prometido llegar a competir entre los mejores. Y así un año después ganó la plata de los 400 metros planos en el Mundial de Atletismo de Londres 2016, solo por detrás de Van Niekerd. Luego, en Doha 2019, se coronó campeón del mundo por delante de Zambrano, un título que revalidó en Tokio consagrándose con el oro olímpico, otra vez por delante del guajiro.

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