Un paso adelante en el fin del Estado

628

Aunque ha tomado varias décadas, las más de 51.000 muertes en Colombia de personas con Covid-19 en los últimos meses ha llevado al punto más cercano, jamás antes experimentado, de la desaparición del Estado: la anarquía.

Durante la segunda mitad del siglo veinte, las ideas sobre la ineficiencia del Estado y las virtudes del mercado comenzaron a tomar fuerza académica y ganaron aceptación política. La teoría se transformó en medidas y después en cultura. Cada día era más fácil encontrar personas que no creían en las instituciones públicas. El neoliberalismo había cultivado en terreno fértil las privatizaciones, incluyendo la salud. La concepción del triunfo individual, el emprendimiento personal y la estabilidad financiera derrotaron la utopía sobre lo social, el bienestar y la calidad de vida.

Y llegó una pandemia, la de mayor extensión e impacto en el mundo moderno. Si pudiera simplificarse un tema tan complejo, se podría decir que el mundo se dividió entre sociedades afanadas por proteger a su población y las que no perdieron el tiempo en esto. Muy temprano en 2020, el gobierno colombiano comenzó a plantear el discurso del autocuidado y la reapertura, sin derrochar recursos en propiciar las condiciones culturales y materiales. En lugar de campañas de salud se optó por un programa de televisión con el presidente como animador; en lugar de gastar en el sistema de salud se escogió la austeridad fiscal y el servicio de la deuda; en cambio de la protección del empleo se priorizó la estabilidad de los bancos.

Obvio, todavía hay algunos incautos que creen que para el gobierno la prioridad es la vacunación y con ella la protección de su población. Pero las muertes ya se volvieron paisaje, como lo ha sido por años, solo que ahora se cuentan por miles semanales. Cambió la escala. También, la economía y el crecimiento no son más motivo de preocupación. El gobierno de Carrasquilla, paralelo al de Duque (iguales en su desempeño), ha dejado claro que seguirá haciendo lo mismo de siempre y no implementará reformas comerciales y productivas en protección de las empresas y sus trabajadores. El camino escogido es más astuto: recortar derechos laborales.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here